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viernes, 3 de agosto de 2012

Summer Paradise: Capítulo 3. Las cosas van teniendo sentido


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-Es difícil de explicar, Summer…
-Te he dicho que me lo demuestres… de todas maneras, ¿no creerás que yo me creo toda esa chorrada? Vamos, dime de donde viene el anillo, por favor… -suplicaba Summer.
-Es verdad. Odio esta parte.
-¿Qué parte?
-La parte en que no te crees lo de Etern. Por favor Summer, sé que no nos conocemos ni nada de eso, pero por favor, créeme, te estoy diciendo la verdad.
-¿Pero cómo quieres que te crea? No... no tiene sentido.
-Puff… te lo voy a tener que demostrar. Summer, como tú dices, coge al tigre tú que es a ti a quien le tiene cariño, ¿eh? – Caitlyn le guiñó con un ojo a Summer y le sacó la lengua. Esta se dirigía a la puerta.
-Pero.. ¿Cómo quieres que deje todo? Tengo que estudiar, mañana tengo un examen, y solo tengo lo que queda de domingo para estudiar. Además no le he dicho nada a mi madre, que pasa, ¿voy a desaparecer así sin más a la hora de comer?
-Gallina.
-¿Perdona?
-Que eres un gallina. ¿No te atreves? ¿No vienes? ¿Vas a depender de tu madre toda la vida? ¿Un examen? Ya te he dicho que tengo el 99% de que tú procedes de Etern, no necesitas estudiar esas tonterías.
-Nos vemos otro día.
-¿A qué viene eso?
-Mi 1% de creer que debo hacer lo correcto y que supuestamente eres “una desconocida”. Pero… la mitad de ese 1% está dispuesto confiar en ti, a que me demuestres eso de Eter como sea..-respondió Summer liándose la lengua con sus palabras.
-Etern, jajajaj. Vale, si es lo que quieres.
-El sábado que viene. En la puerta del Drusillas.
-¿Eh? ¿Dónde? – dijo ella confusa.
-Entretente buscando la puerta del zoo. –Summer le sacó una gran sonrisa burlona- Acuérdate, Drusillas. Pero sin mascotas tipo tigres que me das miedo, ¿vale?
-Que malo eres. ¿No es más fácil quedar en la puerta de tu casa?
-Hm, venga no. Es mi casa, no mola quedar en mi casa, a lo mejor está mi madre o mi hermana, paso.
-Bueno vale. Pero en caso de que no lo encuentre, ¿Qué?
-Lo encontrarás, te apuesto lo que sea.
-Eso espero.
-Te doy mi palabra –Summer levantó la mano cerrando todos los dedos menos el meñique, el pequeño- ¿vale?
-Esto es de críos… va, venga, vale –Caitlyn unió su dedo meñique con el de Summer-
-Quién fue a hablar… fiuuuuu –comentó Summer irónicamente.
-Verás cómo le ordene al tigre a que vaya a por ti como te pongas así, eh chulo. –le amenazó Cait.
-Lo dudo, me quiere mucho, ¿a que sí? –el tigre se dirigió fuera de la habitación segundos después de haber dicho eso Summer- Vale, viva la ignorancia. Te acompaño a la puerta.
Summer, Caitlyn y el pequeño tigre fueron a la puerta. Allí ellos dos se despidieron, y Summer ya le estaba dando al coco, pensando en que ahora le tocaba estudiar.

Se pasó el domigo. Era lunes y Summer había estado estudiando todo el día pasado e incluso se había levantado temprano para repasar. Depués de eso, se preparó y se fue al instituto en su Maserati, un cochazo de lujo. Su padre se lo regaló un tiempo antes de morrir y a su hermana Alison le dejó el mismo dinero, pero en manos de su madre, por ahora. Summer se acuerda de las reacciones suyas y las de su hermana cuando vio el coche. Ellos no sabían que sus padres tuvieran tanto dinero para hacerles ese capricho.
Llegó al instituto con su coche y, pasado el examen, estaba en la hora del recreo.
-¿Qué haces solo? ¿Dónde está Andy? –preguntó Nick, que estaba con su nueva novia con la cual se acopló a su mesa, justo la mesa en la que estaba solo y medio dormido.
-Yo que sé. Búscalo. –le respondió Summer con los brazos y la cabeza sobre la mesa, intentando dormir.
-Amm… ¿Te he presentado a mi novia? Se llama Ashley, está en el grupo de animadoras, a lo mejor la has visto.
-Hmm… que interesante. –le respondió Summer sin cambiar de posición, haciendo que no puedan ver su rostro.
-Déjalo, siempre es así, ya sabes, le gusta estar solo. –le decía Nick a Ashley mientras ella asentía tontamente con la cabeza.
-¿Qué tal el examen? –preguntó Nick, intentado hablar de algo.
-Nick. Vete con tu novia y déjame. No sé qué pintas sentado con el bicho raro del insti.
-Vale. Te veo luego en tu casa, por lo de la fiesta. Nos vemos.
-Hasta luego.
Summer llegó a su casa y fue directo a su cama. Se hecho una gran siesta, pero el único problema era que había vuelto a tener la misma pesadilla. Y se acababa de dar cuenta de un detalle: el tigre que se reflejaba en el lago al final del sueño era el tigre que se coló en su casa el día anterior.

lunes, 30 de julio de 2012

Summer Paradise: Capítulo 2. Caitlyn

Para ver capítulo 1: 
http://believeinstories.blogspot.com.es/2012/07/capitulo-1-el-pequeno-tigre.html


-Gatito, gatito...-susurraba Caitlyn- bueno... tigre... Joder, ¿Dónde se habrá metido?
-¡ME CAGO EN LA PUTAAA! –se escuchó-.
-Vale, me apuesto lo que sea a que eso lo ha causado el tigre.-comentó Caitlyn- Haber, procedía de esa casa. Tendré que pensar en algún plan.

-¡Que dientes! ¡No, no, NO! No te muevas, no te acerques, ¡joder! ¿Por qué a mí? –gritaba alterado Summer.
-Grr… -el pequeño tigre con un color naranja fuerte de piel y unos ojos grandes, intensos y dorados se estaba acercando a Summer.
Summer se estaba poniendo demasiado nervioso. No sabía que hacer pues esto nunca le había sucedido. Se había quedado con el cerebro en blanco.
El pequeño tigre se había acercado bastante a Summer. Summer se había callado. Se había quedado quieto, tranquillo. Agachado, Summer se quedó mirando fijamente al tigre.
« Siento algo, algo que nos une, este tigre…este tigre me conoce…pero… »
Ding, dong –alguien tocaba a la puerta.
-Mierda, ¿y ahora quién es? –susurró cabreado- Vale, bonito quédate aquí, ¿vale?
El tigre se sentó, obediente. Summer le encerró en el cuarto de baño, justo donde estaba, sin echar el pestillo y sin apagar la luz y se dirigió a la puerta.
Antes de abrir, Summer se molestó en mirar por el agujerito que tenía la puerta. Era una chica, una chica con un cabello verde. Summer cada vez flipaba más. Y lo mejor de todo era que Summer abrió la puerta.
-Buenas, caballero. ¿Por casualidad no habrá visto una cría de tigre, de piel color naranja y ojos dorados, de un tamaño así? –la chica del pelo verde le indicó el tamaño con sus dos manos, como unos 30 centímetros aproximadamente.- Es que trabajo en el zoo, soy su cuidadora y se me ha escapado.
-Eh, sí…-respondió desconfiado Summer. 
Con que de eso se trataba… el tigre se había escapado del zoo, y ni se sabe como, se había colado en el servicio. Ya entiendo…- pensaba Summer.
-¿Me puede indicar donde se encuentra? Me lo llevaré de vuelta al zoo.
-Sí, sube, por favor –le respondió Summer indicándole las escaleras y cerrando la puerta de casa.
-Oye, ¿y en que zoo trabajas?- le preguntó Summer astutamente.
-Eh…esto…pues…
-Pues en ninguno. En Brighton el único que hay es Drusillas. Y está cerrado por el accidente que ocurrió hace un mes aproximadamente. –le dijo Summer cruzando los brazos y quedándose quieto en mitad de la escalera.
-Mierda… mira chico, el tigre es mío, de verdad, es que… debo mantenerlo en secreto…-le suplicaba la chica.
-Bah… me da igual. Llévatelo de mi casa, ¿tú te crees que yo quiero un tigre aquí? Pero que no hacía falta mentir.
-Bueno… ¿Dónde lo habías dejado?
-En el servicio, por aquí. Justo aquí.
La chica abrió la puerta y cogió al tigre, que seguía justo en el sitio en que se había sentado antes.
-Pues me lo llevo. Muchas gracias. –le dijo la chica que volvía a la puerta de la entrada con el tigre en brazos.
-Gracias a ti.
De repente el tigre empezó a descontrolarse en las manos de ella y volvió de nuevo a los pies de Summer.
-Parece que me ha pillado cariño –comentó Summer.
Caitlyn miró a Summer de abajo a arriba. Era un chico corriente, con sus zapatillas, sus vaqueros, su sudadera, su colgante…
-¡Eh! ¿Y ese anillo? –preguntó Caitlyn sorprendida.
-¿Hm? ¿Esto? –dijo Summer cogiendo su colgante.
-Sí. Justo eso.
-Un regalo de mi padre –respondió Summer, muy serio.
-¿Quién es tu padre?
-¿A ti que te importa? No son tus asuntos.
-Por favor. Es importante. Mira yo tengo este anillo, con el mismo símbolo pero en color blanco –la chica le mostró el anillo que tenía en la mano. Era igual solo que lo único que había diferente era el color.
-Está muerto.
-¿Eh? ¿Tú... padre?
-Sí. Así que si no te importa, llévate el puñetero tigre y lárgate, tengo cosas más importantes que hacer.
-Pero…
-No, llévatelo.
Caitlyn cogió el tigre pero el tigre se resistió y le arañó en el brazo. El tigre volvió a los pies de Summer pero Summer ya miraba la herida de ella con los ojos bien abiertos.
-Oh, oh… ven, corre, tendremos que currar eso.
-Cuando se trata de una dama en apuros si eres caballeroso, ¿eh? – le dijo la chica guiñándole un ojo.
-Já… ahora se te ve bien pero cuando te eche agua oxigenada para limpiar esa pedazo herida verás los gritos que pegas… - mencionó Summer con un tono de creerse superior a ella.
-Puff… tonto…
Summer fue a por la caja llena de vendas, tiritas y cosas tipo esas. Llevó a la chica al salón y allí sentados en el sofá, le cogió del brazo y empezó a echarle agua oxigenada por toda la herida para limpiarla. Caitlyn ya empezaba a quejarse de que escocía mucho. El tigre los observaba desde el suelo a los dos como si lo hubiera hecho aposta para que ella se quedase con Summer.
-Y dime, ¿Cómo te llamas? Con la larga historia del tigre no nos hemos ni presentado. –declaró la chica.
-Yo Summer, Summer Stoner, ¿tú?
-¿En serio? ¿Summer? ¿Verano? Que bonito nombre – dijo esbozando una enorme sonrisa.
-Sí, sí, ¿tú?
-Caitlyn. Caitlyn Evans.
-Tu nombre también es bonito –comentó Summer añadiendo otra sonrisa- Oye.
-Dim… ah… eso ha dolido…
-Perdón. De todas maneras, ya he terminado de curarte la herida. No es por criticar ni nada de eso, solo curiosidad, pero… ¿se puede saber por qué motivo tienes el pelo de color verde?
Caitlyn se echo a reír sin parar. No paraba de reírse y Summer le miraba como si fuera una loca.
-Eh, oye, responde, no te rías más, yo no le veo la risa.
-¿Es que no te gusta? –dijo Cait en tono desafiante.
-Hm… para nada, me gusta. Es nuevo, no he visto a chicas con el pelo verde. Pero te pregunto el porqué.
-Me gusta el verde. ¿Te parece una respuesta insuficiente?
-¿Tienes un zoo en tu casa?
-¿Qué? –dice Caitlyn sin tener ni idea de lo que pregunta.
-Por el tigre. Y las cicatrices que tienes por el brazo.
Caitlyn puso los ojos en blanco.
-No, no Summer. Es difícil de explicar. Pero tú… deberías saberlo, tu padre…
-¿Otra vez? Ya te he dicho que está muerto Caitlyn. Muerto.
-¿Pero seguro que te lo dio él el anillo? –insistió Caitlyn.
-Que sí pesada. Me lo dio, me dijo que era importante, que siempre lo llevara conmigo, que buscara su origen… pero nunca lo he entendido.
-Yo sé su origen.
-¿Y…? ¿Necesitas que te formule la pregunta?
-Venga, no. No sé si confiar en ti. Se supone que lo debo de mantener en secreto con los mundanos, pero tú… tú actúas como uno pero el anillo…
-¿Sirve de algo que guardo bien los secretos? –dice Summer irónicamente.
Caitlyn se echa a reír. –Pues va a parecer que sí. Pero antes dame más información sobre tus padres.
-Pues mi madre se llama Amanda Stoner. Es abogada, y pasa poco tiempo en casa. Mi padre se llama Christopher Stoner y es, digo era… era arqueólogo.
-Puff... no me ayudas. Pero tengo el 99% de presentimiento de que tú perteneces a mi mundo. Mira Summer, ese anillo es tu símbolo. El tuyo y el de tu mascota. Y aquí la tienes. Ese tigre, es tuyo, sois uno. Estáis unidos. No es que te tenga cariño. Y tú y la gente de todo Etern tenemos que eliminar a los demonios, a los seres malvados creados por Damon. Creerás que es un cuento, una tontería, pero es cierto.
-Señorita Caitlyn Evans, demuéstremelo, si es cierto.