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viernes, 7 de septiembre de 2012

Summer Paradise: Capítulo 8. Eloy

Caitlyn iba de camino al portal. Eran las seis de la madrugada, Summer y ella habían estado jugando en la playa un buen rato y después Summer la acompañó hasta el portal. Summer se acababa de ir a su casa, empapado por su culpa, aunque no se arrepentía por ello.
Se tele transportó a Etern pero de repente todo se volvió oscuro. Una manada de demonios se le echó encima, y ella, empapada, haciendo que su ropa le fuese incómoda para poder moverse lo bastante bien para huir o atacar, decidió sacar su bastón plegable, que siempre llevaba encima.
-Mierda.- Caitlyn deslizó el bastón hacia los demonios, y con el tiró a tres de ellos al suelo y los demás se fueron para atrás.
En un momento todos los demonios se quedaron quietos y cuando Caitlyn iba a aprovechar la oportunidad para matarlos salió una niebla blanca con la que hizo que no viera nada. Se escuchó un disparo, y el humo de la pólvora se mezcló con la niebla.
Caitlyn sentía que unas garras la agarraban de los hombros y se hundían en su piel haciendo que perdiera mucha sangre.
Luchaba por mantenerse en pie, la manga de su camiseta estaba desgarrada, y su brazo al descubierto y herido, con sangre cayendo al suelo. Tenía los dientes apretados por el dolor y su boca sabía a sangre pues se había mordido el labio inferior a causa de las heridas. Las garras cada vez apretaban más y Caitlyn estaba perdiendo el conocimiento. Cayó de rodillas al suelo, con demonios agarrándola de su cabello para que levantara la cabeza. Y fue entonces cuando vio una silueta. Una silueta de un hombre tal vez, hasta que todo se volvió oscuro y borroso.


-Lo entendí, mi Lord. Sí. Yo me ocuparé de eso. –decía el chico en la conversación que mantenía por el teléfono.
Un fuerte dolor recorría la cabeza de Caitlyn. Tras haber abierto los ojos, tarea que había sido un poco complicada, empezaba a ver cosas. Veía un chico vuelto de espaldas, lo veía doble, aún su vista no se había acostumbrado al ambiente. Era la silueta de antes, pensaba.
-¿Qué quieres de mí? –era lo único que tenía en mente preguntar al villano que la había raptado.
-Uh… parece que mi princesa de la oscuridad ha despertado. –conocía esa voz. Era totalmente conocida. Era Eloy.
-¿Qu.. qué haces aquí?! –Caitlyn estaba completamente sorprendida. No se esperaba su visita. Hacía bastante tiempo que no le veía.
-Pues nada, aquí. Contigo, supongo. Te echaba de menos y quería darte una sorpresa asique opte por la opción de raptarte. –Eloy estaba de cuclillas, con la cabeza inclinada sobre la de Caitlyn, mirándola con esos grandes y oscuros ojos.
-¿Qué es lo que quieres Eloy? ¿A qué has venido a Etern? Has causado bastantes problemas aquí y lo sabes. –A Caitlyn le temblaba la voz. Eloy le daba miedo. Le daba miedo desde que ocurrió. Ya llevaba una vida normal, se había olvidado de todo lo ocurrido pero volver a verlo… todos los recuerdos, gritos, pesadillas, accidentes volvieron a su cabeza.
-Te prometí que dominaríamos el mundo juntos, ¿recuerdas? –Eloy seguía manteniendo su oscura mirada en los ojos de Caitlyn.
-Eso fue antes de que ocurriera todo. Cuando.. cuando éramos… cuando éramos novios. –A caitlyn le costaba decir esas palabras, le dolieron cuando salieron de su garganta.
-¿Y? El caso es que te lo prometí.
-No, y no, E…
-Déjame terminar, querida. Ahora tengo el mundo dominado. Bueno.. no del todo. Por eso he venido aquí. A por ti. Quiero que me acompañes mi princesa de…
-¡BASTA! ¡Para de llamarme así Eloy! ¿No entiendes que todo eso terminó? No te quiero… te.. ¡te ODIO! –Caitlyn rompió a llorar. No soportaba estar con él ni un segundo más. Quería que todos los recuerdos se fueran de su cabeza de nuevo. –Déjame irme, Eloy…

Caitlyn se dio cuenta de donde estaba. Nunca había estado en aquel lugar. Era tal y como es Eloy- pensaba. Oscuro y tenebroso.
 -¿Dónde estamos? –preguntó Caitlyn gimoteando y secándose las lágrimas con los puños de sus manos. Ella estaba sentada en un colchón viejo y sucio y Eloy estaba sentado en un pequeño taburete, y su mirada pasaba de ella a su celular y de su celular a ella.
-En mi lugar preferido. La vieja cabaña que estaba escondida en el bosque.
Caitlyn empezaba de nuevo a recordar todo. Allí alrededor de esa cabaña ocurrió todo. En una cita, los dos solos y de repente, demonios, un millón de demonios que salieron de la nada, un combate entre los reinos de Etern y los demonios, sangre, todo estaba lleno de roja sangre, Eloy empezó a volverse realmente loco y sus manos se convirtieron en garras, afiladas garras y empezó a atacarla con ellas, su serpiente enrollándose en su pierna y sobretodo… ese hombre vestido entero de negro… Damon.

(PD: poned la canción de fondo, es para darle un toque más malvado.)

Caitlyn volvió al mundo. No estaba atada… eso era extraño ya que la había raptado Eloy, asique iba a huir. Sabía que era imposible huir de él, pues tenía una fuerza muy poco común, y era el más rápido en los entrenamientos… tenía una rapidez que no era normal. Pero iba a intentarlo. No soportaba que sus recuerdos flotaran en su cabeza y mucho menos soportaba verle después de todo aquello. Asique miró a Eloy. Estaba pendiente con su móvil asique esa era su oportunidad. Se levantó y corrió hacia la puerta y echó a correr por todo el bosque, sin saber por dónde estaba la salida al lago. Se cayó. Su cuerpo estaba dolorido, le dolían los hombros, y su tobillo, se lo habría roto lo más seguro, pues le dolía demasiado y no podía ponerse en pie tras mucho intentarlo.
Iba a escapar, sí señor, se propuso escapar de él.
En ese momento pensó en Summer. Eloy era como él antes. Bueno… -pensaba- no era exactamente como él, pero era un buen chico.. hasta que me decepcionó. Y ahora rondaba una pregunta por su cabeza, una de la que no quería saber su respuesta… ¿Y si Summer la decepcionaba también?
Pero no, tenía que luchar y correr, correr por Summer, por sus amigos, por su familia y por ella. No podía mantenerse en pie, no paraba de caerse. Sus rodillas empezaron a sangrar pues sus pantalones se habían roto en esa parte. Asique optó por gatear y cuando miró hacia delante le vio. Eloy estaba de pie enfrente suya con una inyección en su mano.
De aquí no me voy a salvar.. –pensaba Caitlyn- Me va a dormir con esa cosa.. seguro…
-Pero que me tienes que acompañar para dominar el mundo, ¿dónde vas mi querida princesa? –Eloy se inyectó la inyección. Contenía un líquido de un color rojo oscuro. De repente su cuerpo dio una pequeña vuelta, y puso los ojos en blanco.  


¿Súper poderes? –pensó- Esto no iba a acabar muy bien asique metió la mano llena de heridas en el bolsillo izquierdo de sus vaqueros en busca de su bastón pero no había nada.
-¿Buscas esto? –Eloy sacó su bastón del bolsillo de su chupa de cuero negra. La desplegó y apuntó la punta contra su barbilla para que levantara la cabeza.
-¿Qué es lo que quieres Eloy? ¿QUÉ?! –dijo suplicando y gritando Caitlyn.
-Creo que ya te lo he dicho como… ¿tres veces? Quiero tu compañía.
-Pero yo no quiero acompañarte –respondió en un susurro Caitlyn. Le miraba fijamente, le miraba con una mirada de odio y rabia. Quería cogerle del cuello, estrangularle, hacerle sufrir como hizo él. Pero sabía que no podía hacer eso.
De pronto Eloy se calló al suelo tirando su bastón. Había alguien detrás suya, alguien que le había empujado.
-Tommy… -Caitlyn esbozó una pequeña sonrisa. Si no fuera porque estaba herida se pondría a dar saltos de alegría.
-¿Los demonios de antes los provocaste tú, verdad? Hiciste algo para que nadie se diera cuenta, pero me parece que tu plan ha fallado. –decía muy serio Tommy. Apuntaba a la espalda de Eloy con su pistola.
El que había disparado antes cuando estaba rodeada de demonios había sido él.. –pensaba Cait.
-Responde. –insistía Tommy.
-Muy bueno… no sé porque pero resulta que tu siempre estás por medio entre mi relación con mi chica… -decía Eloy levantándose.
-Já! Qué bueno… ¿a qué relación te refieres? Ah ya sé. Una relación en la que en vez de abrazar y besar a tu chica  en una cita la llevas a una masacre. –En ese momento Eloy se levantó a O’1 segundos, tan rápido que apenas se vio levantarse y le clavó un cuchillo en las costillas a Tommy.
-¿Qué has hecho?!! LOCO, estás loco!! TOMMY!! –Caitlyn gritaba a más poder, le iba a dar un ataque.
-¿Te creías que eras el único con arma? –le dijo Eloy a Tommy con una grande sonrisa malvada.

viernes, 3 de agosto de 2012

Summer Paradise: Capítulo 3. Las cosas van teniendo sentido


Anteriores capítulos:

-Es difícil de explicar, Summer…
-Te he dicho que me lo demuestres… de todas maneras, ¿no creerás que yo me creo toda esa chorrada? Vamos, dime de donde viene el anillo, por favor… -suplicaba Summer.
-Es verdad. Odio esta parte.
-¿Qué parte?
-La parte en que no te crees lo de Etern. Por favor Summer, sé que no nos conocemos ni nada de eso, pero por favor, créeme, te estoy diciendo la verdad.
-¿Pero cómo quieres que te crea? No... no tiene sentido.
-Puff… te lo voy a tener que demostrar. Summer, como tú dices, coge al tigre tú que es a ti a quien le tiene cariño, ¿eh? – Caitlyn le guiñó con un ojo a Summer y le sacó la lengua. Esta se dirigía a la puerta.
-Pero.. ¿Cómo quieres que deje todo? Tengo que estudiar, mañana tengo un examen, y solo tengo lo que queda de domingo para estudiar. Además no le he dicho nada a mi madre, que pasa, ¿voy a desaparecer así sin más a la hora de comer?
-Gallina.
-¿Perdona?
-Que eres un gallina. ¿No te atreves? ¿No vienes? ¿Vas a depender de tu madre toda la vida? ¿Un examen? Ya te he dicho que tengo el 99% de que tú procedes de Etern, no necesitas estudiar esas tonterías.
-Nos vemos otro día.
-¿A qué viene eso?
-Mi 1% de creer que debo hacer lo correcto y que supuestamente eres “una desconocida”. Pero… la mitad de ese 1% está dispuesto confiar en ti, a que me demuestres eso de Eter como sea..-respondió Summer liándose la lengua con sus palabras.
-Etern, jajajaj. Vale, si es lo que quieres.
-El sábado que viene. En la puerta del Drusillas.
-¿Eh? ¿Dónde? – dijo ella confusa.
-Entretente buscando la puerta del zoo. –Summer le sacó una gran sonrisa burlona- Acuérdate, Drusillas. Pero sin mascotas tipo tigres que me das miedo, ¿vale?
-Que malo eres. ¿No es más fácil quedar en la puerta de tu casa?
-Hm, venga no. Es mi casa, no mola quedar en mi casa, a lo mejor está mi madre o mi hermana, paso.
-Bueno vale. Pero en caso de que no lo encuentre, ¿Qué?
-Lo encontrarás, te apuesto lo que sea.
-Eso espero.
-Te doy mi palabra –Summer levantó la mano cerrando todos los dedos menos el meñique, el pequeño- ¿vale?
-Esto es de críos… va, venga, vale –Caitlyn unió su dedo meñique con el de Summer-
-Quién fue a hablar… fiuuuuu –comentó Summer irónicamente.
-Verás cómo le ordene al tigre a que vaya a por ti como te pongas así, eh chulo. –le amenazó Cait.
-Lo dudo, me quiere mucho, ¿a que sí? –el tigre se dirigió fuera de la habitación segundos después de haber dicho eso Summer- Vale, viva la ignorancia. Te acompaño a la puerta.
Summer, Caitlyn y el pequeño tigre fueron a la puerta. Allí ellos dos se despidieron, y Summer ya le estaba dando al coco, pensando en que ahora le tocaba estudiar.

Se pasó el domigo. Era lunes y Summer había estado estudiando todo el día pasado e incluso se había levantado temprano para repasar. Depués de eso, se preparó y se fue al instituto en su Maserati, un cochazo de lujo. Su padre se lo regaló un tiempo antes de morrir y a su hermana Alison le dejó el mismo dinero, pero en manos de su madre, por ahora. Summer se acuerda de las reacciones suyas y las de su hermana cuando vio el coche. Ellos no sabían que sus padres tuvieran tanto dinero para hacerles ese capricho.
Llegó al instituto con su coche y, pasado el examen, estaba en la hora del recreo.
-¿Qué haces solo? ¿Dónde está Andy? –preguntó Nick, que estaba con su nueva novia con la cual se acopló a su mesa, justo la mesa en la que estaba solo y medio dormido.
-Yo que sé. Búscalo. –le respondió Summer con los brazos y la cabeza sobre la mesa, intentando dormir.
-Amm… ¿Te he presentado a mi novia? Se llama Ashley, está en el grupo de animadoras, a lo mejor la has visto.
-Hmm… que interesante. –le respondió Summer sin cambiar de posición, haciendo que no puedan ver su rostro.
-Déjalo, siempre es así, ya sabes, le gusta estar solo. –le decía Nick a Ashley mientras ella asentía tontamente con la cabeza.
-¿Qué tal el examen? –preguntó Nick, intentado hablar de algo.
-Nick. Vete con tu novia y déjame. No sé qué pintas sentado con el bicho raro del insti.
-Vale. Te veo luego en tu casa, por lo de la fiesta. Nos vemos.
-Hasta luego.
Summer llegó a su casa y fue directo a su cama. Se hecho una gran siesta, pero el único problema era que había vuelto a tener la misma pesadilla. Y se acababa de dar cuenta de un detalle: el tigre que se reflejaba en el lago al final del sueño era el tigre que se coló en su casa el día anterior.

viernes, 13 de julio de 2012

The girl on Lemonade

Había una vez una chica que solo podía vivir en limonada.
O sus padres eran tan malvados que no le daban otra cosa y al final no podía beber nada más. 
O eran tan buenos que se la daban porque la querían mucho. 
Esa parte aún no la he decidido, pero... solo podía vivir en limonada.

Si no se sumergía en limonada se moría. 
Y sus padres morirían pronto también, les pasaba algo, tenían la sangre azul o algo así. 
Ella tenía un hermano, pero era un estúpido, tanto que no se preocupaban por él. 
Solo se preocupaban porque su hijita viviese.

El único problema era que nadie pensaba en su hermano. 
Ella vivía en una botella, así que él estaba solo. Nadie pensaba en él. 
Le abandonaron.                                                                                         
Así que se sentó a su lado, su hermano se sentó al lado de la botella. Y como la limonada la hacía ver mejor, podía verle claramente a través de la botella, a pesar de que el vidrio era grueso.

Como vivían en el campo, él no tenía nada que comer y no podía ir a comprar.                                                                                                            
Se estaba muriendo de hambre. Ella lo sabía.                                      
Nadie cuidaba de él, y como era un poco estúpido, no podía cuidarse él solo.                                                                                                                
No paraba de llover y empezó a oxidarse. 
Ella lo pasaba genial en la limonada, pero sabía que tenía que ayudarle, así que nadó hasta la superficie, pero no podía salir, estaba demasiado lejos. 
La botella era demasiado grande. 
Ella sabía que tenía que hacer algo. Cada vez estaba peor. Tenía hambre y mucha sed. Empezó a comer hierba y no paraba de vomitar. Así que ella intentó pensar en algún plan. Pero no se le ocurría nada.

Lo único que sabía es que él la necesitaba. Ella no paraba de verle vomitar al otro lado del cristal.                                                                   
Pero se le ocurrió una idea.

Empezó a beber.
Bebió, bebió y bebió.
Bebió muchísima limonada. La suficiente como para tener bastante hasta que muriese, porque sus padres querían que viviese muchos años. Pero se bebió hasta la última gota hasta que se quedó en una botella vacía.

Pero aun así no podía salir. Pero no pasaba nada, esperó a que hiciera efecto toda la limonada que había bebido. Como había bebido tanta, empezó a tirarse pedos. Haha...

Al principio eran flojos, pero se convirtieron en pedos con más fuerza. Así salió de la botella, disparada por arriba, como un cohete.

Y consiguió que su hermano dejara de comer hierba. Fueron a buscar una casita donde vivirían juntos. Su hermano y ella.

Y resultó que al beberse toda la limonada se había curado, porque… ya nunca quiso beber más.

El resto de su vida bebió naranja.