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viernes, 7 de septiembre de 2012

Summer Paradise: Capítulo 8. Eloy

Caitlyn iba de camino al portal. Eran las seis de la madrugada, Summer y ella habían estado jugando en la playa un buen rato y después Summer la acompañó hasta el portal. Summer se acababa de ir a su casa, empapado por su culpa, aunque no se arrepentía por ello.
Se tele transportó a Etern pero de repente todo se volvió oscuro. Una manada de demonios se le echó encima, y ella, empapada, haciendo que su ropa le fuese incómoda para poder moverse lo bastante bien para huir o atacar, decidió sacar su bastón plegable, que siempre llevaba encima.
-Mierda.- Caitlyn deslizó el bastón hacia los demonios, y con el tiró a tres de ellos al suelo y los demás se fueron para atrás.
En un momento todos los demonios se quedaron quietos y cuando Caitlyn iba a aprovechar la oportunidad para matarlos salió una niebla blanca con la que hizo que no viera nada. Se escuchó un disparo, y el humo de la pólvora se mezcló con la niebla.
Caitlyn sentía que unas garras la agarraban de los hombros y se hundían en su piel haciendo que perdiera mucha sangre.
Luchaba por mantenerse en pie, la manga de su camiseta estaba desgarrada, y su brazo al descubierto y herido, con sangre cayendo al suelo. Tenía los dientes apretados por el dolor y su boca sabía a sangre pues se había mordido el labio inferior a causa de las heridas. Las garras cada vez apretaban más y Caitlyn estaba perdiendo el conocimiento. Cayó de rodillas al suelo, con demonios agarrándola de su cabello para que levantara la cabeza. Y fue entonces cuando vio una silueta. Una silueta de un hombre tal vez, hasta que todo se volvió oscuro y borroso.


-Lo entendí, mi Lord. Sí. Yo me ocuparé de eso. –decía el chico en la conversación que mantenía por el teléfono.
Un fuerte dolor recorría la cabeza de Caitlyn. Tras haber abierto los ojos, tarea que había sido un poco complicada, empezaba a ver cosas. Veía un chico vuelto de espaldas, lo veía doble, aún su vista no se había acostumbrado al ambiente. Era la silueta de antes, pensaba.
-¿Qué quieres de mí? –era lo único que tenía en mente preguntar al villano que la había raptado.
-Uh… parece que mi princesa de la oscuridad ha despertado. –conocía esa voz. Era totalmente conocida. Era Eloy.
-¿Qu.. qué haces aquí?! –Caitlyn estaba completamente sorprendida. No se esperaba su visita. Hacía bastante tiempo que no le veía.
-Pues nada, aquí. Contigo, supongo. Te echaba de menos y quería darte una sorpresa asique opte por la opción de raptarte. –Eloy estaba de cuclillas, con la cabeza inclinada sobre la de Caitlyn, mirándola con esos grandes y oscuros ojos.
-¿Qué es lo que quieres Eloy? ¿A qué has venido a Etern? Has causado bastantes problemas aquí y lo sabes. –A Caitlyn le temblaba la voz. Eloy le daba miedo. Le daba miedo desde que ocurrió. Ya llevaba una vida normal, se había olvidado de todo lo ocurrido pero volver a verlo… todos los recuerdos, gritos, pesadillas, accidentes volvieron a su cabeza.
-Te prometí que dominaríamos el mundo juntos, ¿recuerdas? –Eloy seguía manteniendo su oscura mirada en los ojos de Caitlyn.
-Eso fue antes de que ocurriera todo. Cuando.. cuando éramos… cuando éramos novios. –A caitlyn le costaba decir esas palabras, le dolieron cuando salieron de su garganta.
-¿Y? El caso es que te lo prometí.
-No, y no, E…
-Déjame terminar, querida. Ahora tengo el mundo dominado. Bueno.. no del todo. Por eso he venido aquí. A por ti. Quiero que me acompañes mi princesa de…
-¡BASTA! ¡Para de llamarme así Eloy! ¿No entiendes que todo eso terminó? No te quiero… te.. ¡te ODIO! –Caitlyn rompió a llorar. No soportaba estar con él ni un segundo más. Quería que todos los recuerdos se fueran de su cabeza de nuevo. –Déjame irme, Eloy…

Caitlyn se dio cuenta de donde estaba. Nunca había estado en aquel lugar. Era tal y como es Eloy- pensaba. Oscuro y tenebroso.
 -¿Dónde estamos? –preguntó Caitlyn gimoteando y secándose las lágrimas con los puños de sus manos. Ella estaba sentada en un colchón viejo y sucio y Eloy estaba sentado en un pequeño taburete, y su mirada pasaba de ella a su celular y de su celular a ella.
-En mi lugar preferido. La vieja cabaña que estaba escondida en el bosque.
Caitlyn empezaba de nuevo a recordar todo. Allí alrededor de esa cabaña ocurrió todo. En una cita, los dos solos y de repente, demonios, un millón de demonios que salieron de la nada, un combate entre los reinos de Etern y los demonios, sangre, todo estaba lleno de roja sangre, Eloy empezó a volverse realmente loco y sus manos se convirtieron en garras, afiladas garras y empezó a atacarla con ellas, su serpiente enrollándose en su pierna y sobretodo… ese hombre vestido entero de negro… Damon.

(PD: poned la canción de fondo, es para darle un toque más malvado.)

Caitlyn volvió al mundo. No estaba atada… eso era extraño ya que la había raptado Eloy, asique iba a huir. Sabía que era imposible huir de él, pues tenía una fuerza muy poco común, y era el más rápido en los entrenamientos… tenía una rapidez que no era normal. Pero iba a intentarlo. No soportaba que sus recuerdos flotaran en su cabeza y mucho menos soportaba verle después de todo aquello. Asique miró a Eloy. Estaba pendiente con su móvil asique esa era su oportunidad. Se levantó y corrió hacia la puerta y echó a correr por todo el bosque, sin saber por dónde estaba la salida al lago. Se cayó. Su cuerpo estaba dolorido, le dolían los hombros, y su tobillo, se lo habría roto lo más seguro, pues le dolía demasiado y no podía ponerse en pie tras mucho intentarlo.
Iba a escapar, sí señor, se propuso escapar de él.
En ese momento pensó en Summer. Eloy era como él antes. Bueno… -pensaba- no era exactamente como él, pero era un buen chico.. hasta que me decepcionó. Y ahora rondaba una pregunta por su cabeza, una de la que no quería saber su respuesta… ¿Y si Summer la decepcionaba también?
Pero no, tenía que luchar y correr, correr por Summer, por sus amigos, por su familia y por ella. No podía mantenerse en pie, no paraba de caerse. Sus rodillas empezaron a sangrar pues sus pantalones se habían roto en esa parte. Asique optó por gatear y cuando miró hacia delante le vio. Eloy estaba de pie enfrente suya con una inyección en su mano.
De aquí no me voy a salvar.. –pensaba Caitlyn- Me va a dormir con esa cosa.. seguro…
-Pero que me tienes que acompañar para dominar el mundo, ¿dónde vas mi querida princesa? –Eloy se inyectó la inyección. Contenía un líquido de un color rojo oscuro. De repente su cuerpo dio una pequeña vuelta, y puso los ojos en blanco.  


¿Súper poderes? –pensó- Esto no iba a acabar muy bien asique metió la mano llena de heridas en el bolsillo izquierdo de sus vaqueros en busca de su bastón pero no había nada.
-¿Buscas esto? –Eloy sacó su bastón del bolsillo de su chupa de cuero negra. La desplegó y apuntó la punta contra su barbilla para que levantara la cabeza.
-¿Qué es lo que quieres Eloy? ¿QUÉ?! –dijo suplicando y gritando Caitlyn.
-Creo que ya te lo he dicho como… ¿tres veces? Quiero tu compañía.
-Pero yo no quiero acompañarte –respondió en un susurro Caitlyn. Le miraba fijamente, le miraba con una mirada de odio y rabia. Quería cogerle del cuello, estrangularle, hacerle sufrir como hizo él. Pero sabía que no podía hacer eso.
De pronto Eloy se calló al suelo tirando su bastón. Había alguien detrás suya, alguien que le había empujado.
-Tommy… -Caitlyn esbozó una pequeña sonrisa. Si no fuera porque estaba herida se pondría a dar saltos de alegría.
-¿Los demonios de antes los provocaste tú, verdad? Hiciste algo para que nadie se diera cuenta, pero me parece que tu plan ha fallado. –decía muy serio Tommy. Apuntaba a la espalda de Eloy con su pistola.
El que había disparado antes cuando estaba rodeada de demonios había sido él.. –pensaba Cait.
-Responde. –insistía Tommy.
-Muy bueno… no sé porque pero resulta que tu siempre estás por medio entre mi relación con mi chica… -decía Eloy levantándose.
-Já! Qué bueno… ¿a qué relación te refieres? Ah ya sé. Una relación en la que en vez de abrazar y besar a tu chica  en una cita la llevas a una masacre. –En ese momento Eloy se levantó a O’1 segundos, tan rápido que apenas se vio levantarse y le clavó un cuchillo en las costillas a Tommy.
-¿Qué has hecho?!! LOCO, estás loco!! TOMMY!! –Caitlyn gritaba a más poder, le iba a dar un ataque.
-¿Te creías que eras el único con arma? –le dijo Eloy a Tommy con una grande sonrisa malvada.

jueves, 9 de agosto de 2012

S. Paradise: Capítulo 7. Un día romántico

Caitlyn se despertó. Estaba en su habitación, con la cabeza de Summer sobre los muslos de sus piernas dormido y encima de su torso estaba Will, también dormido.
Caitlyn sabía que tenía dos pociones: o quedarse quieta para no despertar a Summer o despertar a Summer para poder peinarse y comer algo.
Me voy a quedar con la primera opción.- pensó- En todo este tiempo con la tontería de que pertenecía al reino tigre no me había fijado en su físico. Es un chico muy atractivo, de piel pálida, su melena de pelo oscuro con su enorme flequillo que es cruel pues le tapa sus preciosos ojos, esos ojos verdes, como a mi me gustan... Son preciosos. Son como el color del bosque de Etern. Y tiene esa cara tan mona mientras duerme… tiene unos labios finos, carnosos y rosados…parece tan inocente de esta manera..

En ese mismo instante Will abrió lentamente los ojos y rugió. Este se quitó de encima de Summer y escaló con sus garras hasta llegar a la cima de la cama de Caitlyn.

-Hm.. –susurraba Summer aún con los ojos cerrados que ahora parpadeaban medio cerrados una y otra vez hasta que los abrió del todo. Summer se dio con el puño en el ojo, como un gato monoso.
Summer se quedó mirando a Caitlyn fijamente.
Tiene el pelo verde despeinado- pensaba Summer, que no se le ocurría otra cosa por su cabeza, nada más que esa tontería.

-No, espera… ¿Qué.. qué hora es? –le preguntó Summer que se le había puesto el corazón a mil por hora latiendo.
-Las doce de la mañana. ¿Qué, te parece temprano veranito? –le contestó Caitlyn poniendo una cara con morritos y una dulce sonrisa.
-Para, nada. –dijo por separado- Hoy es el cumpleaños de mi madre, dios mío, tengo que estar allí, Caitlyn por favor acompáñame –le suplicó, poniéndose de rodillas y con las manos juntadas.
-Está bien. Nunca un chico me había suplicado de tal manera antes. –dijo Caitlyn soltando una leve carcajada.

Summer se levantó del suelo y se sentó en la cama, junto a Will. Summer se quedó embobado mirando a Caitlyn peinándose su largo pelo verde.

-¿Estás listo? Porque yo paso de cambiarme de ropa, ya que he dormido con ella.- sugirió Cait.
-Sí, estoy listo, pero.. ¿Qué hacemos con Will?
-Por ahora déjalo en mi habitación, no creo que se escape. Vamos.

Summer y Caitlyn bajaron al lago. De allí se fueron al balcón flotante, directos al portal. Caitlyn le contó a Summer que el portal funcionaba según tu lo pienses. Por ejemplo si tu quieres ir a Brighton tenías que pensar en él, o si no sabes el lugar, si quieres encontrar a una persona o cualquier ser vivo tenías que pensar él. Todo funcionaba simplemente con tu pensamiento.

Cuando Summer fue con Caitlyn se encontró con su madre sentada en el escalón de casa.

-Ma.. mamá. –dijo Summer.
-Ya sabía yo que tendrías una buena razón para no estar aquí –Amanda, la madre de Summer sonrió a Caitlyn- ¿Quién es esta chica tan guapa?
-Mamá. Felicidades. –le dijo Summer con una mirada cariñosa.
-Anda ven, ven que te abrace cariño –Amanda abrazó a su hijo con todo su cariño- Ya he visto lo que habéis formado en casa Nick, tu hermana y tú –le susurraba a Summer al oído- me encanta. Es perfecto. La chica esa te está esperando. Corre, pásatelo bien con ella, no hace falta que te quedes aquí con la pila de gente que habéis invitado. Usa protección, que te veo venir. –le seguía susurrando- Que pareces muy inocente pero tienes una malicia al mismo tiempo que no veas.
-¡Mamá! –le gritó Summer que se puso colorado y se despegó de su madre.- Mamá ven. –Summer volvió a abrazarse a su madre, ignorando lo que le había dicho antes y se le acercó al oído- Seguro que Alison ya te ha dado algo aparte de lo que hemos comprado entre ella, Nick y yo. Lo mío está debajo de la cama. Espero que te guste. –susurró al mismo tiempo que le salía una perfecta sonrisa en la boca- Y no le digas a ninguno de los dos que tengo novia, que yo también te veo venir. Y para que te quede claro mami, no es mi novia.
-Jajajajaj –su madre se estaba partiendo de risa- Vale, cuando este sola lo miraré. Y sobre lo segundo.. mejor me callo –dijo guiñándole un ojo a su hijo. Anda vete ya –le dijo, y le dio una palmada en el culo para que fuera a por Caitlyn.
-Felicidades, que lo pase bien. –le dijo Caitlyn a la madre de Summer.
-Lo mismo os digo. Adiós chicos. –su madre se metió dentro de casa y cerró la puerta. De repente se escuchaba la música muy alta.

-¿Nos damos una vuelta? –preguntó Summer.
-Por mi vale.

Summer se llevó a Caitlyn a Londres. Allí fueron a un restaurante y comieron espaguetis y echaron el rato. Después estuvieron los monumentos más importantes de Londres: los palacios, la catedrales, la torre de Londres…
Depués de eso estuvieron viendo el Big Ben, tan grande como siempre. Eran las cinco de la tarde. También vieron el Tower Bridge, el puente fundamental de Londres. Summer le estuvo contando su historia a Caitlyn, la cuál escuchaba atentamente.
Luego se metieron en un teatro de una de las obras de Shakespeare, a Summer y a Caitlyn le gustó mucho aunque como bien sabía había unas cuantas palabras que no había ni dios que las entendiese.
Summer invitó a Caitlyn a montarse en el London Eye. Caitlyn estaba muy sorprendida y feliz. Se veía todo desde ahí arriba, dando vueltas, era maravilloso.
Caitlyn comía bolitas de chocolate que Summer le había comprado.
Se hizo silencio absoluto. Incluso a Caitlyn le daba cosa comer el chocolate porque se escuchaba su boca masticando el chocolate.
-¿Quieres? -le preguntó Caitlyn a Summer. A la chica le parecía de mala educación no habérselo preguntado antes.
-Solo una bolita, por favor. –le respondió Summer.

Entonces Caitlyn se medio levantó para darle una bolita de chocolate y de repente la noria se movió. Caitlyn calló en los brazos de Summer y se besaron. Fue un beso largo e intenso.

-Tus labios saben a chocolate –comentó Summer.
-Jajajaj, toma tu bolita. –Caitlyn le metió la bola en la boca y este la masticó y luego sacó la lengua negra por el chocolate.
La noria paró. Hasta que no paró, Caitlyn no se paró a ver que estaba encima de Summer, abierta de piernas y agarrándole por los hombros.
-¿Nos bajamos, monita? –le preguntó Summer susurrándole en el oído.
-Vamos.

La oficial pareja se fueron de vuelta a Brighton. Allí Summer sugirió ir a la playa, en donde podrían tomarse un helado. Allí Caitlyn compró una toalla para que pudieran sentarse.

-Siempre será mi lugar preferido. –comentó Summer para sí mismo.
-¿Qué tiene de especial? –le preguntó Caitlyn.
-Que estoy en ella contigo.- Summer le sacó la lengua burlescamente.
-A que… no eres capaz de bañarte ahora mismo.
-¿Qué apostamos?
-No sé… ¿un helado?-le sugirió Caitlyn.
-Eso no mola. ¿El único que se tiene que bañar tengo que ser yo?
-Sep. Es una orden caballero. –le dijo Caitlyn imitando a un soldado.
-Si tú me lo pides… no venga, lo hago pero piensa en algo mejor que un helado.

Summer se quitó la sudadera roja y la camiseta negra de manga corta que llevaba encima. Tenía un cuerpo perfecto, sin cicatrices ni heridas ni rollos tipo eso.
-¿Te vas a bañar así?- le preguntó Caitlyn que lo observaba sentada en la toalla, cogiéndose sus rodillas.
-La apuesta es que me bañe, no el cómo, monada. Toma aguanta la ropa, porfa. –Summer le dio su sudadera y la camiseta.
Después empezó a quitarse el cinturón. La gente que había en la playa, que estaba formada de ancianos y personas adultas en su mayoría; no paraba de mirar a Summer. Summer se sentía demasiado observado.
Parece que está haciendo un estriptis. –pensaba Caitlyn.
Summer acabó de quitarse las converse rojas, calcetines y vaqueros. Simplemente se quedó con los bóxers blancos. Sin pensárselo dos veces, Summer se tiró de cabeza al agua.

-Jajajajaj –Caitlyn se partía de risa- Que cabrón que eres –le decía.
-Está buenísima, ¡en su punto!- gritaba Summer desde allí.
-Anda salte ya, vaya que pilles frío.

Summer salió del agua. Caitlyn se quedó sin palabras. Summer se puso rojo como un tomate al ver que la gente le miraba y no paraba de cuchichear y reírse. Luego hecho un vistazo a la propia Caitlyn que se estaba meando de la risa en la toalla. Caitlyn le indicó a él justo a sus partes. Summer vio lo que tenía tanta gracia. Su ropa interior era blanca y mojada se le trasparentaba todo.
Caitlyn se levantó corriendo y cogió la toalla con la que fue a socorrerle.
-Me cago en la puta Caitlyn… -le susurró desesperado- vámonos de aquí YA.
-¿No era tu lugar preferido?
-Ja y ja. Que graciosa. ¡Vamos!

Caitlyn acompañó a Summer al servicio público a secarse y ponerse la ropa. Se fueron directos a una heladería donde Caitlyn le compró un helado a Summer.
-La apuesta –esta le puso el helado en la mesa.
-Pues vaya mierda. Te dije que pensaras algo mejor, mala persona. –Summer puso una cara de morritos como un niño de cinco años, era tan monoso- Con lo que he pasado…
-Hay dios –a Caitlyn se le salían las lágrimas de la risa- no me lo recuerdes que me parto…

Se hizo de noche. Caitlyn salió corriendo a la playa y Summer la siguió.
-¿Y que tal si nos bañamos ahora? –le preguntó atrevidamente.
-Espera, que me aseguro de que no haya nadie en la playa. ¡Ups!, vaya estás tú.
-Lo digo muy enserio. –le dijo Caitlyn.
-Pero a mí se me transparenta todo…
-¿Quién dijo algo de ropa? -En ese momento Caitlyn comenzó a quitarse ropa hasta quedarse desnuda.- ¡Vamos, gallina! –Y se tiró al agua.
-¡Pero que chica más traviesa eres! –le gritó Summer. Este hizo lo mismo que ella, se quitó la ropa rápidamente y la tiró al suelo, sin preocuparse de ella.
-¡Al agua pato! –Summer se tiró de cabeza, con un gesto de lo más perfecto. Fue a por ella buceando, haciendo que Cait no le viera ya que estaba todo muy oscuro, menos el reflejo de la luna sobre el agua.
-¡Ahhh! –gritó Caitlyn, pues algo le había tocado el tobillo y de repente salió Summer del agua.
-Cucu –Summer le mostró su gran sonrisa- Te dije que el agua estaba buenísima.
-La verdad es que sí. –Caitlyn nado hasta él y se enganchó. Le agarró del cuello, sus cuerpos juntos, Summer nota su piel suave y húmeda.
-Summer –Caitlyn le miraba a los ojos.- ¿Como murió tu padre?
-Una enfermedad. –le contestó, y su humor cambió. Ahora parecía triste todo por haber sacado ese tema.- No quiero hablar de eso- responde.
-¿De qué quieres hablar?- le susurra Caitlyn al oído, mirando a Summer con esos ojos verdes que parecen que le están llamando.
-No quiero hablar –murmura, y contiene el aliento cuando los labios de Caitlyn rozan los de Summer.

-Caitlyn… tu.. tu pelo…
-Dirás mi peluca. Vale, se ha perdido, que guay -dice buscando por el agua con la mirada.
-Una peluca. Vale, empezamos bien.
-Bueno… -Caitlyn se saca las lentillas verdes que tiene en los ojos- ya que estamos, los ojos…

Summer contempló a Caitlyn. Era bellísima. Una chica de una melena de pelo oscuro y ojos azules.
-Yo seré una gallina pero tú eres una idiota. Eres preciosa, ¿por qué te ocultas tras esos pelos y ojos verdes?
-Ya te lo dije. Me gusta el verde.
-Tú eres tonta… -Summer agarró a Caitlyn y la atrajo hacia él. La empezó a besar, con unos largos e intensos besos y luego la empezó a acariciar y ella hacía lo mismo, hasta llegar mucho más lejos, allí en la playa, ellos solos.


miércoles, 8 de agosto de 2012

S.P: Capítulo 5. Tu nombre será Will


-Ven, vamos al muelle de Brighton.
-Está muy lejos… ¿para qué quieres ir?-le respondió cansado Summer.
-Calla y anda.

Tras haber andado desde el zoo hasta el muelle, Caitlyn se fue por un callejón oculto, por el que te tenías que meter por un pequeño agujero en la pared. Era un callejón sin salida, y en la pared final se encontraba un círculo brillante y grande, dando vueltas.
-¿Qué es esto?-dijo Summer sorprendido.
-Un portal. Vamos, dame la mano.

Caitlyn y Summer entraron en el portal. Este los trasportó a otro portal, situado en Etern. Caitlyn y Summer estaban en una especie de balcón flotante sobre un enorme lago.
Summer echó un vistazo a su alrededor. Esto es el paraíso- pensaba- Y.. el lago.. el lago en donde me reflejaba en la pesadilla..

-¿Me crees ya, eh?
-Caitlyn… yo he tenido una pesadilla en la que … yo estaba agachado en el borde del lago este y… y me reflejaba y me entraba un dolor muy grande y al final acababa con que un tigre… el, el tigre que llevas en la mochila, se reflejaba en lago en vez de yo…

-Hmm… supongo que será la llamada de tu lugar de origen en formato pesadilla –sonrió- Si vuelves a tener la pesadilla avísame.
-Vale. Y.. ¿y esto qué? Estamos, estamos en el paraíso, esto es inmenso.
-Já… hay más además de este. Este es como el de tierra, luego está el del agua y los subterráneos que algunos viven aquí, otros en el mundo mundano, otros bajo tierra… y eso.
-¿Y ahora qué hacemos?
-Vamos a tu reino.

Caitlyn se llevó a Summer al reino de los tigres y sacó al pequeño tigre de su mochila. El tigre seguía a Summer, y Summer seguía a Caitlyn.

-Señor Gabriel –empezaba Caitlyn en el renio del tigre- ¿Puedo hablar con usted un momento?
-Por supuesto –Gabriel estaba sentado viendo a sus aprendices.
-¿En privado, por favor?-le suplicaba Caitlyn.
-Entonces sígame señorita del reino leopardo.
-Bueno… yo no diría eso señor, aún carezco de mascota.
-La espera es larga, pero vale la pena.
-Eso espero…-le decía mientras le seguía, con Summer y el tigre detrás suya.
-Entrad. –Gabriel abrió una puerta grande que había al final del pasillo por donde le habían seguido. Era un sitio grande y agradable y silencioso puesto que no había nadie.
-¿Este no es el lugar de reunión?
-Sí pero ahora no está ocupado puesto que dime, ¿qué ocurre con este chico nuevo?
-Se llama Summer. Hace unos días, ¿se acuerda que fui en busca del tigre? –Gabriel asintió con la cabeza- Pues le fui siguiendo y le perdí. Luego escuche gritos y voces, que procedían de él por cierto, y me guié y me inventé una historia para que me diera el tigre, en su casa. Pero me pilló. Y le vi el anillo, con el símbolo. Y el tigre.. y además sentía su aura, como si… no sé, un presentimiento, yo creo que es de los nuevos. Estoy segura. Pertenece a vuestro reino.
-Hmm.. Summer. ¿Dónde conseguiste el anillo?
-Me lo dio mi padre.-le respondió Summer, pues sabía que con esto no había que bromear.
-¿Quién es tu padre?
- Christopher Stoner.
-Está muerto. Y por su nombre y trabajo parece que era un mundano, pero…
-Niña, ya no hace falta que estés aquí. Puedes irte.
-Lo primero es que no soy una niña y tengo nombre, Caitlyn. Lo segundo es que no pienso hacerlo.
-Mira Caitlyn, nosotros podemos…
-¡Gabriel! –lo interrumpió un chico rubio que abrió la puerta con prisa- ¡mi hermano!,¡ Marcos, se está peleando con Tommy! ¡Marcos, Marcos está inconsciente!
-¿QUÉ?! ¿Donde están, Carlos?, ¡vamos! –Gabriel se levantó de la silla principal de la sala en la que se acababa de sentar hace unos segundos y fue corriendo detrás del chico. Gabriel era un anciano, un anciano muy sabio que reinaba el reino de los tigres con la ayuda de su hija, pues su mujer, la reina había muerto por una enfermedad.
Summer, el tigre y Caitlyn les siguieron. No estaba muy lejos, había un círculo de chicos alterados y mirando lo que había en el centro. En cuanto vieron a Gabriel se apartaron inmediatamente, para que viera lo ocurrido.

Marcos estaba tumbado en el suelo, con la cabeza apoyada en un chico con un estilo raro. Se trataba de un mago. Este le estaba curando las heridas con magia, posando sus manos sobre las heridas, justo en una que tenía cerca del corazón.
Por otro lado estaba Tommy, sentado, con las manos en la cara y herido.

-¿Qué haces tú aquí, brujo?! ¡Este reino no es de tu incumbencia! ¡Deja a Marcos! Yo me encargaré de él. –le gritaba Gabriel.
-Gabriel, simplemente intentaba ayudar. Estaba al borde de la muerte. Si no llega ser por mí muere por culpa de este muchacho. –se levantó del suelo dejando suavemente la cabeza de Marcos en el suelo y mirando a Tommy- Aquí tienes a Marcos, todo tuyo.
-Fuera.
El mago se fue y Gabriel cogió a Marcos en brazos y se lo llevó al reino, con los demás chicos detrás suya.

-Ya hablaremos después, Tommy. Échale un vistazo a tu grifo*, parece herido. –giró y se dirigió a Summer y Caitlyn- Caitlyn, lleva a Summer a tu reino y esperad allí, ya me ocuparé de vosotros.

Summer y Caitlyn se miraban mutuamente sin saber que hacer y mientras tanto Tommy seguía allí, sentado y ocultándose el rostro.

-Vámonos a mi reino Summer. No sé porque se me ha ocurrido venir aquí en busca de información, el viejo ese no sabe ni lo que dice.
-No seas así Caitlyn… además, ¿vamos a dejar solo a este chico? Está herido…
-No te preocupes puede cuidarse él solito, ¿verdad Tommy?
-Llévate ya al tío este y su tigre y piraros ya Caitlyn, quiero estar solo.
-¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué os habéis peleado?
-¡CAITLYN!- gritó enfadado Tommy.
-Vale… Tommy, yo siempre estaré de tu lado. Siempre amigos, asique… para lo que sea cuenta conmigo, sabes dónde encontrarme.
Tommy no respondió.
-Vamos Summer. –le dijo Caitlyn a Summer, cogiendo al tigre en brazos.

Tommy se quedó solo. De repente sintió unos brazos tocándole los hombros y se dio la vuelta. Era el mago que había estado curando a Marcos.

-Ven. Yo te curaré. –le dijo el brujo.
-No quiero que me cures. –le respondió Tommy mirándole a los ojos.
-Tienes una profunda herida en el cuello, en la nuca. Es un poco grave. Y tu grifo no parece estar en buenas condiciones. Asique deja de hacerte el “quiero estar solo” y mueve el culo. Además no tienes nada que perder, no voy a hacerte daño.

Tommy se lo estuvo pensando. Ahora sentía la herida de la que él le había hablado. Le estaba empezando a escocer mucho, asique aceptó.
El bujo estaba de pie, enfrente de él, asique Tommy le ofreció la mano en espera de que le ayudara a levantarse. Este le levantó sin brusquedad, para no hacerle daño.

-Mi nombre es Adam. Adam Lambert.
-Tommy. Tommy Joe.
-Vamos, no me llevará mucho tiempo curarte eso a ti y al grifo, pero necesito mis materiales.
-¿Qué materiales?- preguntó Tommy.
-Mi libro de conjuros- contestó Adam, con una gran sonrisa.


Summer y Caitlyn estaban en su habitación. Summer acariciaba al tigre en el suelo de la habitación de la chica mientras ella estaba tirada en su cama, pensando.

-¿Conocías al chico ese? ¿El tal Tommy ese?- le preguntaba Summer por saber más información sobre la gente de aquel precioso lugar.
-Es mi amigo de la infancia. Bueno… siempre hemos sido un grupo pero empezó con él  y yo.
-¿Pero como a herido de tal manera a el otro chico?-Summer seguía en estado cotilla.
-Con su mascota. ¿Has visto su grifo? Billie es un gran luchador.
-¿Billie? –dijo Summer pensando que estaba loca.
-Sí, es el nombre de su mascota. Tú podrías ir pensando en uno para la tuya.
-Hmm… con que necesitan nombres.
-Espera. -Caitlyn se tiró al suelo y agarró al tigre- Es macho.
-Un nombre masculino…-dijo Summer pensando- ¿Qué tal Lucas, como el pato Lucas?
-Eh… Summer.. ¿Lucas? ¿Lucas a un tigre?
-No tengo experiencia, ¿sabes? Di tu uno, lista.
-Pues… ¿Que tal William? Siempre me ha gustado ese nombre.
-Suena bien. Eh, William, te vas a llamar William- le dijo Summer al tigre sonriendo.
-No es un bebé. –dijo Caitlyn muy seria.
-Deja a mi Will en paz. –susurró Summer.

Grifo*: es una criatura mitológica, cuya parte superior es la de un águila gigante, con plumas doradas, afilado pico y poderosas garras. La parte inferior es la de un león, con pelaje amarillo, musculosas patas y rabo.

Grifo.

lunes, 6 de agosto de 2012

S. Paradise: Capítulo 4. Nos vamos a Etern


Summer, Nick y compañía estuvieron pensando ideas y preparando la fiesta para Amanda desde el lunes,  tirándose todas las tardes de la semana llamando a gente para invitarla a la fiesta, comprando los aperitivos y demás. Solo quedaba un día para la fiesta, era domingo.

-Ding, dong –Summer aún estaba en pijama. Hoy su pijama consistía en una camiseta negra de manga corta y unos bóxers blancos, ya que esta noche había hecho demasiado calor.
Summer iba en camino de la puerta para abrir, pero su hermana que estaba en el comedor corrió hacia la puerta flechada a abrir. Summer pensó que podría tratarse de Caitlyn y también corrió en dirección de la puerta pero su hermana ya había abierto la puerta.
-Joder, ¿tanto me queréis? –era el caso de Nick, Summer se estaba dando cuenta de que quería ver a Caitlyn ya.
-Es que espero a alguien y me creía que iba a ser la persona que tocaba a la puerta, pero ya veo que no... –respondió Alison mirando con desprecio a Nick y yéndose de nuevo al sitio en que estaba antes, el salón.
-Oh vaya... perdón por decepcionarte mi princesita- le gritó Nick de broma y enfadado por lo que le había dicho.- ¿Y tú qué? ¿Te esperabas otra persona que no fuera yo como ella?
-Eh… no… ¿a quién voy a esperar?, psss… -dijo Summer con una voz más aguda más de lo normal.
-Summer –Nick le miraba fijamente a los ojos.
-Oh… vale, sí, ¡joder! Encima que lo hacía para que no te sentara mal…
-¡Que no mientas, que se te da de pena! –se le escuchaba gritar a Alison desde el salón.
-Voy a vestirme. ¿Por cierto, vienes por lo del tema de la fiesta?- le dijo Summer desde las escaleras.
-¿Tú qué crees, tonto? Va a venir a las doce de la mañana con el calor y a esta hora que seguro que estaría durmiendo para hacerte una visita a ti, el estúpido. –le dijo su hermana que se dirigió corriendo por las escaleras a su habitación a vestirse para ayudarlos.
-Eh… no me dejéis responder a mí que es malo…-comentaba Nick que no sabía si subir o quedarse allí- Sí Summer, vengo por eso, tampoco hacía ser tan directa para decirle eso al pobre, eh Ali. Por cierto que a lo que vengo es porque falta poner todas las cosas en la casa.
-¡Graciaaas Nick! –le gritaba feliz Summer ya desde arriba.
-¡Yo simplemente soy sincera! –comentaba Alison.
-Oye chicos, ¿puedo subir? –probó por preguntar Nick.
Se hizo un silencio eterno. Tras unos minutos Summer le dijo que subiera a su habitación.

Summer, Nick y Alison estuvieron preparando ellos solos la fiesta, sin ayuda de nadie, y eso que la idea era de la madre de Nick aunque ella había aportado el dinero. Estuvieron hasta las seis de la tarde, Nick incluso se quedó a comer con ellos una pizza que Summer encargó.

Summer se puso a pensar en su cita con Caitlyn. Ahora que lo pensaba con la prisa de estudiar no le dijo ni a qué hora iban a quedar. Este temía que no estuviera ella allí y que hubiera incumplido su promesa asique intentó escaparse para ir.

-Bueno chicos yo me voy, que he quedado- le decía a los otros dos dirigiéndose a la puerta deprisa para ver si no le preguntaban nada.
-¿A dónde vas?- le empezó a preguntar Nick.
-¿Con quién?-seguía preguntando Alison.
-Que es esto, ¿Sálvame Deluxe? Venga ya, dejadme irme, que he quedado con un amigo de la infancia y voy a llegar tarde.
-Pues yo también me voy a ir, pero antes te quiero echar la revancha a los Rabbits con la wii, peque. –decía Nick girándose hacia Alison.
-Summer, pásatelo bien. –le dijo su hermana con cariño- Muahahahahahah, ¡te voy a ganar perdedor! –gritaba Alison mientras se iba al otro salón para jugar a la wii con Nick.

Summer llegó andando al Drusillas en media hora. Por allí no se veía a ninguna chica con el pelo verde.
A lo mejor se lo ha cambiado de color-pensaba Summer.

Caitlyn estaba en el reino de sus padres: los leopardos.
Estaban su madre y los chicos del reino. Esta acaba de salir de su habitación dejando el tigre de Summer escondido y yendo al salón principal del reino donde se encontraba su madre.

-Mamá, ¿puedo irme a comprar un libro nuevo? –le preguntó Caitlyn a su madre, que le estaba regañando a los peuqeños del reino por hacer daño a sus mascotas.
-…no volváis a hacerlo, ¿está claro?- les decía a los chicos.-¿Qué dices Cai..? ¡Caitlyn! Cariño, tienes que ocuparte de darle un mensaje al rei…
-¡Mamá! No pases de mí, ¡te he preguntado si puedo salir! Estoy harta de ocuparme de asuntos tuyos, ¡además yo no tengo ni un leopardo, no sé qué pinto aquí!
-Caitlyn… cariño lo tendrás…
-¡Déjame! –Caitlyn se fue corriendo a su habitación dejando de lado a su madre y a los pequeños del reino que se estaban riendo por lo bajo porque ella no tenía mascota.
-Hay que ver esta niña que por una tontería hacer de un grano de arena una montaña…-se decía a sí misma la madre de Caitlyn pensando a quién le dejaba ahora el recado.

Caitlyn entró en su habitación. Le importó una mierda todo. Se hizo una trenza en el pelo, se puso una camiseta negra y unos vaqueros cortísimos. Cogió una mochila de rallas negras y verdes y metió al tigre en ella. Caitlyn se iba a escapar por un tiempo.


Summer se sentó en un banco esperando por si aparecía Caitlyn. Este se preguntaba que idiotez le contaría sobre los tigres, Etern y demonios. Pasada media hora, se puso con el móvil, a escribir tweets en twitter hasta que unas manos se pusieron en sus ojos.
-¿Quién soy?
-Mamááá! –respondió Summer riéndose a carcajadas de su propio chiste.
-¡Eres tonto! Jajaja –sonrió Caitlyn mirándole de pie.
-Te dije que lo encontrarías.
-¿Has estado esperando mucho? La verdad es que he venido por la mañana por si venías a esa hora.
-No, no mucho la verdad. ¿Por la mañana? Que calidad, eso es ganas de andar.
-¿Y tú que sabes? ¿Y si vivo cerca?
-Como vas a vivir cerca si no sabías ni de su existencia…
-Bueno, sí, me has pillado. ¿Vamos?
-¿A dónde? –se levantó Summer del banco.
-A Etern –le respondió Caitlyn con una sonrisa y dándole su mochila. En ella estaba el tigre con el que Summer había soñado varias veces.
-Al final verás que la chica tiene razón..-pensaba Summer.