Mostrando entradas con la etiqueta texto pesimista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta texto pesimista. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de julio de 2012

Cuando me veo en espejo...

Cuando me veo en el espejo veo a una chica de estatura media, de cabello castaño y ojos marrones, nada del otro mundo. Una chica simpática, cabezona y testaruda, alegre y divertida en sus momentos, sensible, muy tímida y vergonzosa, observadora, cariñosa, protectora con sus seres queridos y a veces con el ánimo triste cuando tiene algunos problemas. Una chica a la que le gusta hacer el burro y el payaso, con una gran imaginación y muy patosa. Alguien que le gusta hacer lo que le da la gana e intenta que de la sensación de que no le importe lo que piensen de ella.
Con numerosos defectos, que ni siquiera lleva la cuenta. ¿Tal vez habladora? ¿Algo pesada? ¿Egoísta? Cabezota, pesimista, y cuando se pone de mal humor ya ni hablemos.
Siempre pesando que no es la única persona que tiene problemas, es el mundo quien los tiene con ella. Simplemente a veces quiere desaparecer y no existir por ellos.                                              
Ha pensado varias veces en su infancia. Pensando que su madre nunca le dejaba ser libre. Sus amigas salían, podían ir solas por la calle, tenían llaves de su casa... ¿Y ella que tenía? Nada. Parecerá muy tonto y simple, pero a ella eso le dolía y lo odiaba. Siempre encerrada en casa o que su madre tuviera que acompañarla y haciendo todo lo que le dijera. Eso era lo que había en la cabeza de la chica del espejo pero se acaba de dar cuenta que desde hace ya un tiempo ha cambiado y su madre le deja más espacio libre y ahora confía en ella. Será porque su madre piensa que ha madurado, supongo que será que antes pensaba que era una niña muy inmadura e irresponsable.
Ella se ve muy solitaria, de no ser por sus amigas. Recuerda que siempre estaba sola de pequeña y que por eso se inventaba amigos imaginarios hasta que a los diez años conoció a sus amigas. Con ellas se la ve muy sincera y feliz.
Aunque no lo parezca, tiene muchos miedos. Sí, y no solo me refiero a las películas de terror e insectos. La oscuridad ha sido un amigo que nunca le ha caído bien. Su miedo favorito: a cagarla. Hacer algo mal y que todos se den cuenta y quede como una tonta, realmente lo odia.
Una de las cosas que odia más en el mundo es que se copien. ¿Es que la gente no tiene estilo ni gusto? O a la inversa, que le digan copiona.
Esos son los defectos que veo en la chica del espejo pero también veo un lado positivo donde da mucho de sí misma.
Ella es una persona que le gusta creerse las historias de los cuentos, porque piensa que es mejor que el verdadero mundo. ¿Oye y porque no? Eso es una de las cosas que más le gusta de ella.
Siempre está ahí si la necesitas, nunca te rechazará, a no ser que tenga algo urgente.
Es lenta y paciente, en el sentido de que se toma su tiempo para hacer las cosas. Y es que le encanta. Todo a su tiempo, ¿no? Prefiere a hacerlo perfecto y que tarde mucho a hacerlo con prisa y que le salga horrible.
También muy perfeccionista, pero cuando lo ve se queda muy satisfecha de ello. Además de eso esa chica es lista, trabajadora, graciosa cuando se lo propone. Pero una de sus mayores dudas es que no sabe que quiere ser de mayor. Todo el mundo siempre ha tenido una idea de pequeño de que querer ser, ¿verdad? Pues ella no. Y aún con catorce años sigue sin saberlo, porque no hay algo que le apasione tanto como para querer trabajar en ello.
Esa chica que ve en el espejo, la cual ha cambiado a lo largo de lo que lleva de vida y que quiere seguir cambiando más a mejor.